Han visitado mundos casi imposibles de describir. Han vivido aventuras casi imposibles de imaginar. Han luchado contra el orco, el profundo, el mafioso, el alíen, el hombre lobo y el dragón. Han empuñado con la misma naturalidad el hacha, el rifle láser, la thompson y la bazooka. Son los pesados que nos dan la paliza en cada sesión, cuando, después de la partida, nos vamos de copas y se las dan de sabihondos y de “expertos jugadores de rol”.
Y sin embargo, no son tantos los que se han atrevido todavía a dar el paso definitivo, a llegar a la última frontera, a atravesar algo tan simple como unas sencillas tablas de cartón. Me estoy refiriendo evidentemente, a aquellos jugadores de rol que adoptan el papel de hacedores de mundos, de maestros del destino, de demiurgos del orden cosmico: los directores de juego, también llamados Dungeon Masters, Guardianes, Game masters, Fantamasters… y otras cosas malsonantes, cuando nos informan que nuestro PJ acaba de estirar la pata (otra vez).
Como todo el mundo debería saber, el DJ es el encargado, en una partida de rol, de preparar el guión que debe ser jugado por los PJS, de irles describiendo el escenario de la aventura a medida que los PJ lo recorran, de llevar a los séquitos PNJ que se mueven en el mismo, y de decir la ultima palabra en todos los conflictos que se produzcan en la partida y que tengan relación con el juego.
Es decir, que es un híbrido entre un director de escena, un guionista de cine, un trovador medieval y el moderador de una mesa redonda. Un trabajo difícil, no hay duda, pero que en contrapartida ofrece grandes recompensas. Pocas cosas hay mas satisfactorias que arbitrar una buena sesión de juego, y notar que los jugadores se han olvidado de la hora, del lugar en donde están y de sus problemas cotidianos, pues están inmersos en el mundo de la aventura, y en ese mundo, el DJ es el dios supremo.
- Deformar la vida real. La realidad puede disfrazarse, para que se acomode a las necesidades del momento: la oficina en la que trabaja el DJ, su casa o el edificio público que conoce tan bien pueden transformarse, alterando los tamaños de las diferentes habitaciones, en el despacho de un ministro corrupto, la suite de un hotel de lujo o un castillo encantado.Del mismo modo, el interior de un trasatlántico puede transformarse en el interior de una gigantesca nave espacial de pasajeros, y el sistema de TBA puede servir de inspiración para trazar a grandes rasgos la vida a bordo del Orient Exprés.
- Escuchar a los jugadores: Con un poco de habilidad por parte del DJ, pueden ser una fuente continua e inagotable de ideas. Solamente hay que animarles a que discutan en voz alta los pormenores de la acción que piensan realizar, y convertir sus no tan secretos temores en realidades. Si son precavidos, amantes de las investigaciones preliminares y algo bocones, pueden diseñar ellos solitos las defensas del cuartel general enemigo, incluyendo sistemas de seguridad, rondas, entrenamiento de los guardias, incluso el armamento que disponen.


